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sábado, 1 de agosto de 2026 · Riad
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Estilo de Vida

Un componente común en la dieta favorece la reaparición y propagación del cáncer tras la quimioterapia

Un estudio revela que el consumo de fructosa podría estimular la diseminación de células cancerosas tras la quimioterapia.

AJEL Españolhace 2 h · 3 min de lectura
Fructosa y su relación con la reaparición del cáncer

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AI

Un estudio reciente ha demostrado que la fructosa, un azúcar simple, podría actuar como una señal molecular que impulsa a las células cancerosas que sobreviven a la quimioterapia a volver a propagarse en el organismo, lo que podría explicar la recurrencia de la enfermedad tras el tratamiento.

Según el diario The Independent, la fructosa, conocida como "azúcar de la fruta", se encuentra de forma natural en frutas, miel y algunas verduras, pero en las dietas modernas se utiliza como edulcorante artificial y se añade en grandes cantidades a refrescos, zumos azucarados, dulces, alimentos procesados y comida rápida.

El estudio, dirigido por un equipo del Instituto Wistar en Filadelfia y publicado en la revista Nature Ageing, se centró en el cáncer de ovario, aunque los investigadores sospechan que los resultados podrían aplicarse también a otros tipos de cáncer.

Cuando los pacientes con cáncer reciben quimioterapia, no todas las células cancerosas mueren; algunas sobreviven. Los investigadores descubrieron que estas células supervivientes, aunque pueden dejar de dividirse, permanecen biológicamente activas y continúan enviando moléculas que actúan como señales a las células cancerosas cercanas, estimulando su propagación a otras partes del cuerpo.

El autor principal del estudio, Aidan Cole, afirmó: "Nuestro estudio es uno de los primeros en demostrar que un nutriente —la fructosa— puede funcionar como una de esas señales".

La investigación se centró en pacientes con cáncer de ovario tratadas con quimioterapia basada en platino, quienes inicialmente responden bien, pero en la mayoría de los casos el cáncer tiende a reaparecer y diseminarse en la cavidad abdominal. Esta propagación posterior a la quimioterapia es responsable de aproximadamente el 90 % de las muertes asociadas al cáncer de ovario.

El estudio confirmó que las moléculas liberadas por las células que sobreviven a la quimioterapia por sí solas pueden aumentar significativamente la diseminación de las células cancerosas, siendo la primera vez que este efecto se demuestra en modelos animales y no solo en laboratorio.

Los investigadores advierten que, incluso sin someterse a quimioterapia, el consumo elevado de fructosa —como ocurre con las bebidas azucaradas y los zumos— también podría estimular la propagación de las células cancerosas.

Aunque la eficacia de reducir la ingesta de fructosa aún no se ha probado en pacientes, los resultados abren la puerta a una nueva comprensión del papel de la nutrición en el desarrollo del cáncer.

Los investigadores creen que estos hallazgos podrían no limitarse al cáncer de ovario y planean realizar más ensayos para comprobar si se aplican a otros tipos de cáncer, lo que podría abrir nuevas vías para entender la relación entre nutrición, quimioterapia y propagación tumoral, y plantear nuevas preguntas sobre cómo mejorar la eficacia de los tratamientos actuales y reducir las posibilidades de recaída.

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