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Arabia Saudita

Observan el relieve lunar en Rafha y revelan su historia geológica

Un estudio del relieve lunar durante el cuarto menguante en Rafha permitió observar rasgos geológicos que documentan la evolución temprana del sistema solar.

AJEL Españolhace 1 h · 3 min de lectura
Observación del relieve lunar en Rafha durante el cuarto menguante

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El cielo de la provincia de Rafha, en la región de la Frontera Norte, fue escenario ayer de una observación astronómica del relieve lunar durante la fase de cuarto menguante, que ofreció a los aficionados la oportunidad de contemplar los principales rasgos de su superficie, especialmente los cráteres de impacto, las zonas elevadas y las depresiones oscuras, que constituyen un registro natural de parte importante de la historia geológica de la Luna y la evolución temprana del sistema solar.

Burgis Al-Fleih, miembro de la Asociación Afaaq de Ciencias Astronómicas, explicó que la observación permitió apreciar diversos detalles de la superficie lunar, entre ellos los cráteres de impacto, las elevaciones y las zonas oscuras, señalando que la claridad de estos rasgos depende de la fase lunar, el momento de la observación, la transparencia atmosférica y los instrumentos astronómicos empleados.

Al-Fleih añadió que el relieve lunar se formó principalmente por grandes impactos de meteoritos y antigua actividad volcánica, cuyos vestigios se conservan en gran medida debido a la escasa erosión en la superficie lunar en comparación con la Tierra. Indicó que esto convierte el estudio del relieve lunar en una fuente clave para comprender su historia geológica.

Cráteres de impacto y mares lunares

Los cráteres de impacto son los rasgos más abundantes en la superficie lunar, resultado de la colisión de asteroides, meteoritos y cometas a lo largo de miles de millones de años. Varían en tamaño y forma, y algunos revelan materiales de capas más profundas de la corteza lunar, proporcionando indicios sobre la naturaleza de los impactos que moldearon la superficie de la Luna.

Al-Fleih explicó que los cráteres lunares se observan con mayor claridad cuando la Luna se acerca a la fase de cuarto, ya que las sombras proyectadas sobre sus bordes y laderas resaltan mejor sus detalles, en comparación con la fase de luna llena, cuando las sombras disminuyen y el contraste entre los relieves es menor.

También destacan los mares lunares, que no son mares de agua, sino extensas llanuras volcánicas formadas cuando flujos de lava basáltica inundaron grandes cuencas y depresiones originadas por impactos mayores. Se distinguen por su color oscuro frente a las zonas elevadas más brillantes y están asociadas a diferencias en la composición mineral y la antigüedad geológica de la superficie lunar.

Cordilleras y elevaciones prominentes

El relieve lunar revela cordilleras y elevaciones prominentes que difieren en su origen de las montañas terrestres, ya que muchas de ellas se formaron por grandes impactos que crearon vastas cuencas y, posteriormente, las fuerzas del choque y el rebote de la superficie lunar generaron bordes elevados y complejos a su alrededor.

El miembro de la Asociación Afaaq de Ciencias Astronómicas subrayó que la observación lunar no se limita a su aspecto estético, sino que constituye una vía sencilla para conocer su historia geológica. Explicó que seguir los cambios de luz y sombra en su superficie ayuda a distinguir cráteres, montañas y llanuras volcánicas, y contribuye a difundir la cultura astronómica entre la sociedad.

El estudio de estos rasgos permite a los científicos reconstruir etapas clave de la historia geológica de la Luna y comprender la naturaleza de los impactos y la actividad volcánica que ha experimentado, además de servir para identificar las características de los lugares candidatos para el aterrizaje y la exploración en futuras misiones lunares.

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