Arabia Saudí ejecuta a un saudí y un egipcio en Tabuk por tráfico de anfetaminas
El Ministerio del Interior saudí ejecutó en Tabuk a dos hombres, uno saudí y otro egipcio, por tráfico y promoción de pastillas de anfetamina.
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AIEl Ministerio del Interior emitió hoy un comunicado sobre la ejecución de dos condenados en la región de Tabuk, cuyo texto es el siguiente:
Dios Todopoderoso dice: "No corrompáis en la tierra después de haber sido reformada"; y también: "No busques la corrupción en la tierra, pues Dios no ama a los corruptores"; y: "Dios no ama la corrupción"; y: "El castigo para quienes luchan contra Dios y su Mensajero y siembran corrupción en la tierra es que sean ejecutados, crucificados, se les corten las manos y los pies en lados opuestos o sean desterrados. Tal será su humillación en este mundo y en el Más Allá tendrán un castigo severo".
El ciudadano egipcio Abdelgaber Ali El Sayed introdujo pastillas de anfetamina en el Reino, y el ciudadano saudí Ruhi bin Ali bin Mohammed bin Ali Obeidan trajo la misma cantidad con intención de promocionarlas y recibir parte de ellas. Gracias a Dios, las autoridades de seguridad lograron detener a ambos implicados. Tras la investigación, fueron acusados formalmente del delito y remitidos al tribunal competente, que dictó sentencia confirmando los cargos y condenándolos a muerte como castigo ejemplar. La sentencia se hizo definitiva tras el proceso de apelación y su ratificación por el Tribunal Supremo. Posteriormente, se emitió una orden real para ejecutar la sentencia conforme a la ley, y la ejecución se llevó a cabo contra Abdelgaber Ali El Sayed, de nacionalidad egipcia, y Ruhi bin Ali bin Mohammed bin Ali Obeidan, de nacionalidad saudí, el lunes 25 de marzo de 1448 H, correspondiente al 7 de septiembre de 2026, en la región de Tabuk.
El Ministerio del Interior, al anunciar esto, reafirma el compromiso del Gobierno de Arabia Saudí de proteger la seguridad de ciudadanos y residentes frente al flagelo de las drogas, y de aplicar las sanciones más severas previstas en la ley contra quienes las trafiquen o distribuyan, debido al daño que causan a vidas inocentes, a la corrupción grave en la juventud, el individuo y la sociedad, y la violación de sus derechos. Al mismo tiempo, advierte a quienes incurran en estos delitos que el castigo legal será su destino.
Que Dios guíe hacia el camino recto.
