Alineación aparente de Marte, Júpiter y Régulo al amanecer del jueves junto a la lluvia de meteoros Oriónidas
El cielo del mundo árabe será testigo el 22 de octubre de 2026 de una alineación aparente de Marte, Júpiter y Régulo, coincidiendo con la máxima actividad de las Oriónidas.
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AIEl ingeniero Majed Abu Zahra informó que el cielo del mundo árabe presenciará al amanecer del jueves 22 de octubre de 2026 un destacado fenómeno astronómico: una alineación aparente de Marte, Júpiter y la estrella Régulo, coincidiendo con el pico de actividad de la lluvia de meteoros Oriónidas. Explicó que este alineamiento ofrece la oportunidad de observar estos cuerpos celestes brillantes y seguir la lluvia de meteoros durante las últimas horas de la noche.
Abu Zahra detalló que Marte se distingue por su color naranja rojizo, mientras que Júpiter resalta por su brillo blanco, y Régulo aparece como una estrella luminosa de tonalidad azulada y blanca. La distancia angular aparente entre Marte y Júpiter es de unos 9 grados, y entre Júpiter y Régulo de unos 7 grados, lo que hace que los tres objetos parezcan alinearse a lo largo del cielo. Subrayó que esta alineación es solo aparente y no implica que estén en una misma línea en el espacio.
Agregó que la importancia del fenómeno aumenta con la continua aproximación de Marte y Júpiter en las próximas semanas, hasta su conjunción el 16 de noviembre de 2026, lo que brindará otra oportunidad para la observación y la astrofotografía.
Esta alineación coincide con el máximo de la lluvia de meteoros Oriónidas durante la noche del miércoles 21 de octubre y la madrugada del jueves 22 de octubre. Los meteoros se originan cuando la Tierra cruza una zona con partículas de polvo del cometa Halley; al entrar en la atmósfera a velocidades de unos 66 kilómetros por segundo, se iluminan y producen las conocidas estelas luminosas. La tasa teórica de meteoros es de entre 10 y 20 por hora en condiciones ideales, aunque la cifra real depende de la claridad del cielo, la contaminación lumínica y la altura del radiante sobre el horizonte.
Abu Zahra señaló que uno de los principales desafíos para la observación este año será la luz de la Luna gibosa creciente, que podría ocultar los meteoros más débiles durante parte de la noche; la visibilidad mejora tras la puesta de la Luna y antes del amanecer. Indicó que el mejor momento para observar es después de la puesta lunar y hasta el inicio del crepúsculo astronómico, una ventana de unas dos horas y media que varía según la ubicación y la claridad del horizonte. Recomendó elegir un lugar oscuro, alejado de las luces urbanas, y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante 20 a 30 minutos.
Añadió que Marte, Júpiter y Régulo pueden observarse a simple vista, y que para ver los meteoros no se necesita telescopio ni binoculares. Se aconseja observar una amplia zona del cielo en vez de centrarse solo en la constelación de Orión, ya que los meteoros pueden aparecer en varias direcciones y sus trayectorias suelen extenderse lejos del radiante. Este evento es un recordatorio de la constante transformación del cielo, al combinar el movimiento aparente de los cuerpos celestes con el paso de partículas del cometa Halley por la atmósfera terrestre.
